5 de junio de 2010

«Atención, contiene spoilers»: algunas ideas sobre el final de Lost (y otros finales)

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Si no viste el último capítulo y pensás verlo, no leas este post.
(Ni siquiera veas las imágenes.)

UNO. El final de Lost levantó polvareda aquí y allá, en todas partes. Por lo que vi y escuché, a la mayoría de los seguidores de la serie el final no sólo no le gustó, sino que dijeron que fue una estafa. O no lo entendieron: dicen por ahí que «al final estaban todos muertos». Pero otros sí quedaron satisfechos. La sensación ante el final está íntimamente ligada —por supuesto— a las expectativas que cada uno abrigara, pero también —creo— con lo que cada uno entiende por el final de una historia.

DOS. Escribe Ricardo Piglia, en su ensayo «Nueva tesis sobre el cuento», publicado en su libro Formas breves, de 1999:

¿Qué quiere decir terminar una obra? ¿De quién depende decidir que una historia está terminada? Flannery O'Connor, la gran narradora norteamericana, contaba una historia muy divertida.

«Tengo una tía que piensa que nada sucede en un relato a menos que alguien se case o mate a otro en el final. Yo escribí un cuento en el que un vagabundo se casa con la hija idiota de una anciana. Después de la ceremonia el vagabundo se lleva a la hija en viaje de bodas, la abandona en un parador de la ruta, y se marcha solo, conduciendo el automóvil. Bueno, esa es una historia completa. Y sin embargo yo no pude convencer a mi tía de que ese fuera un cuento completo. Mi tía quería saber qué le sucedía a la hija idiota luego del abandono.»

Los finales son formas de hallarle sentido a la experiencia. Sin finitud no hay verdad, como dijo el discípulo de Husserl. Y por lo visto la tía de Flannery no ha encontrado el sentido de esa historia.

TRES. En el final de Lost, Jack se muere. (Hablemos del final del hilo argumental principal, y dejemos para después eso que, a falta de nombre mejor, llamaremos el universo alternativo.) Y sin embargo esa muerte no basta para las miles de tías de Flannery O'Connor que seguían la serie y que, inmediatamente después de la finale, salieron a aullar su desencanto.

¡Al final no explican nada!, lloraron en los foros de internet. ¿Qué es la isla? ¿Qué pasa con Hurley y Ben después de la muerte de Jack? ¿Cómo vuelve Desmond —si es que vuelve— al mundo de fuera de la isla para vivir con Penny y su hijo? ¿Qué había antes de la madre de Jacob y su hermano Smokey? ¿Qué pasa con Sawyer, Kate, Claire y los demás que despegan en el avión? ¿Y con Rose y Bernard?


CUATRO. Sigue diciendo Piglia:

La experiencia de errar y desviarse en un relato se basa en la secreta aspiración de una historia que no tenga fin; la utopía de un orden fuera del tiempo donde los hechos se suceden, previsibles, interminables y siempre renovados.

En el fondo todos somos la tía de Flannery, queremos que la historia continúe... sobre todo si la novia ha quedado abandonada en una estación de servicio.

Todas las historias del mundo se tejen con la trama de nuestra propia vida. Lejanas, oscuras, son mundos paralelos, vidas posibles, laboratorios donde se experimenta con las pasiones personales.

Los relatos nos enfrentan con la incomprensión y con el carácter inexorable del fin pero también con la felicidad y con la luz pura de la forma.

La tía de Flannery está «en la vida» y en la vida hay cruces, redes, circulaciones y los finales se asocian con el olvido, con la separación y con la ausencia. Los finales son pérdidas, cortes, marcas en un territorio; trazan una frontera, dividen. Escanden y escinden la experiencia. Pero al mismo tiempo, en nuestra convicción más íntima, todo continúa.

CINCO. En el fondo todos somos la tía de Flannery y queremos que la historia continúe... sobre todo si seguimos sin saber qué es la isla, y si Sawyer y Kate se van en el mismo avión, etc., etc.

Pero ¿acaso convenía que supiéramos qué es la isla? Una de las explicaciones menos felices que Lost nos ha ofrecido fue la de los susurros, enunciada por Michael a Hurley en el episodio Everybody Loves Hugo (6x12). ¿Nos hubiera gustado que de pronto Jacob o alguien nos dijera «la isla es tal cosa»? A mí, personalmente, para nada. Y además sí que nos lo dijo —en el episodio Ab Aeterno (6x09)—: era el tapón que evitaba que el mal (o lo que el Humo Negro fuera) se diseminara por el mundo. Cualquier agregado habría estado de más.

Es curioso que la utopía de la que habla Piglia se haya dado, en Lost, en el universo alternativo: un orden fuera del tiempo (a Jack su padre le dice que en ese lugar «no hay ni aquí ni ahora») donde los hechos se suceden, previsibles, interminables y siempre renovados. El lugar que todos ellos crean (es decir, la ficción dentro de la ficción) para reunirse con las personas más importantes de sus vidas.

En ese universo alternativo pasa lo que en la vida real sería impensable: los caminos de los pasajeros del vuelo 815 de Oceanic se entrecruzan y confluyen. La felicidad, la luz pura de la forma. En la vida real (el primer grado de la ficción), en tanto, hay cruces, redes, circulaciones: Jack —al igual que los Kwon, que Sayid, que Charlie, que tantísimos otros— se muere, Kate y Sawyer y varios más se van, Hurley, Ben y Desmond se quedan. No sabemos qué será de ellos. Como en la vida misma.

SEIS. Piglia, una vez más:

El poeta Carlos Mastronardi ha escrito: «No tenemos un lenguaje para los finales. Quizá un lenguaje para los finales exija la total abolición de otros lenguajes.»

Para evitar enfrentarnos con este lenguaje imposible (que es el lenguaje que utilizan los poetas) en la vida se practican los finales establecidos. Los horarios entre los que nos movemos cortan el flujo de la experiencia, definen las duraciones permitidas. Los cincuenta minutos de Freud son un ejemplo de ese tipo de finales.

La literatura en cambio trabaja la ilusión de un final sorprendente, que parece llegar cuando nadie lo espera para cortar el circuito infinito de la narración, pero que sin embargo ya existe, invisible, en el corazón de la historia que se cuenta.

En el fondo la trama de un relato esconde siempre la esperanza de una epifanía. Se espera algo inesperado y esto es cierto también para el que escribe la historia.

SIETE. Los realizadores de Lost declararon en numerosas ocasiones que no sabían cómo terminaría la historia pero sí que, desde el principio, tenían en la cabeza la imagen final. Esto es: Jack en el suelo, en el mismo lugar de la primera escena de la serie, Vincent echado junto a él, su ojo derecho se cierra, la muerte. La esperanza de la epifanía estaba escondida en el entramado de la serie, pero el final era inevitable, estaba ya en el corazón de la historia. ¿O acaso Jack no se pasó toda la última temporada exclamando que él no se iría de la isla? Lost es una historia y muchas a la vez, y una de ellas es la de Jack: el hombre de ciencia que poco a poco se va convenciendo de su destino y lo forja con sus decisiones. «Si no podemos vivir juntos, moriremos solos», había anunciado él mismo, en una de las frases más entrañables de la serie. Al final él muere solo, pero con Vincent. Y muere contento, porque ha vencido al enemigo.

OCHO. Lost es una historia completa. La tía de Flannery O’Connor, sin embargo, difícilmente lo entendiera. Como todos somos un poco esta mujer, quedamos preguntándonos qué habrá sido o qué será. Yo ya me imagino los cómics que algún friki cree, en los que cuente el gobierno de Hurley en la isla, las batallas de la juventud de Ben Linus y Charles Widmore, otros experimentos de la Dharma Initiative…

Dicen que el lector ideal desea al mismo tiempo, por un lado, acabar rápidamente el libro, para así saber cómo termina la historia, y por eso lo lee vorazmente; y, por otro, no quiere que el libro se acabe, porque le da pena que se termine y ya no poder seguir leyéndolo. En esa dicotomía nos movimos en los últimos meses, sabiendo además que los tiempos no dependían de nosotros, sino de esos demiurgos que nos tuvieron en vilo durante tanto tiempo. Aunque, ¿qué demiurgo detrás de estos demiurgos la trama hilaban de polvo y tiempo y sueños y agonías?

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4 comentarios:

María dijo...

Todos somos la tía... Sí. Pero el final es lo que debe ser: la incertidumbre, la inmensidad del espacio-tiempo recreado en lo inevitavle: la muerte misma, ni más ni menos.

Nos entristece el fin de la historia, pero nos enaletece una terminaciópn que abarque a todos nuestros fantasmas: a todos. Creo que no había otra posinilidad, Me hubiera defraudado otra posibilidad.

Anque debo hacer el duelo, claro. como el duelo que hago con todo con lo que me involucro...

Y una serie no es como para involucrarme tanto... Papelón total (el mío). Pero me pasó, se trata de intensidades, creo, para percibir cómo un(unos) autores exorcizan los fantasmas comunes al género humano, el de la muerte miesma, ni más ni menos

Al fin de cuentas, me frustró (también quería que comieran perdicers...), pero superó mis espectativas. Las colmó.

María dijo...

Sí, eso lo escribí yo: lo admito. Pero estaba un poco distraída o dormida o algo... Disculpas totales por los horrores de ortografía, de tipeo, de puntuación...

Es que cuando hablo de "Lost" me olvido de todo...

Cristian Vázquez dijo...

Es que no podían comer perdices. En todo caso, podrían haber terminado comiendo carne de oso polar o de conejo viajero en el tiempo. Eso habría sido más Lost.

Anónimo dijo...

El final (y toda la 6ta temporada) me defraudó profundamente. Todo lo bueno que tenía la seríe se fue perdiendo, la 6ta temporada directamente fue aburrida! las cosas que pasaban iban a la nada, no había coherencia, ni sorpresas, solo la repetición de "es así porque así debe serlo", hasta los actores parecían otros, no se si estaban mal dirigidos o el guión era malo.
La falta de explicación y coherencia podría haberse pasado por alto si al menos el final hubiera sido impredecible, alocado, sugerente, pero no. Todo se simplificó, trivializó y se repitió hasta el absurdo. Un final digno de la telenovela de las 12, pero no de lost. Además, eso de "bien, mal, infierno, purgatorio, paraiso", es tan occidental y cristiano que da pena, pudiendo haber hecho tanto y se quedaron con tan poco...

Un final mil veces mas digno habría sido: Juliet hace explotar la bomba (o fue un salto en el tiempo) y Jack aparece tirado, como el principio, en un circulo eterno.